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Estudiantes dieron examen público de Dirección Orquestal
 

08 Febrero 2012

Al término del curso de dos años de Dirección Orquestal, de acuerdo al currículum de su carrera, ocho estudiantes de la Escuela de Música se enfrentaron a su primera gran prueba de fuego, en el podio del director: demostrar su capacidad para conducir la orquesta, ante un jurado y un público.

Nerviosos, con la adrenalina al tope y formalmente vestidos, como lo exigía la ocasión, los alumnos trataron de dar lo mejor de sí en su performance y aplicar lo aprendido con la profesora Alejandra Urrutia. Ella y otros dos maestros integraron la comisión examinadora: Américo Giusti, director de la Orquesta Juvenil, y Solange Navarrete, directora de la Orquesta Infantil de la UTALCA y de la Orquesta “Luis Rutten”.

Serenata para cuerdas, de Dvorak; Los trabajadores agrícolas, suite de Estancia de Ginastera; La suite para cuerdas, de Nielsen y Danza Húngara Nº 1, de Brahms, fueron algunas de las piezas que dirigieron, en el auditorio de la Escuela de Música.

Mejor nivel

“Los directores crecieron. Es un proceso con mucho nervio porque nunca saben qué va a pasar en el concierto. Yo sólo miro y observo, pero sentí que todos subieron de nivel hoy día”, manifestó la maestra Urrutia. Y agregó que de por medio hay un largo proceso que comienza mucho antes con la elección de la obra que van a dirigir. “Decidir respecto a la pieza es muy importante para la evaluación final porque el trabajo de los estudiantes se mide por la forma en que suene la orquesta. Yo estoy muy contenta con lo que acaba de pasar, la orquesta sonó muy bien y sentí que hubo cosas muy bonitas”, dijo la profesora de Dirección Orquestal, quien actualmente dirige la Orquesta Bicentenario de Curanilahue.

En relación a los dominios que debe alcanzar un director de orquesta, afirmó que hay muchos factores importantes, como la presencia y el conocimiento de la partitura, “porque si no, no pasa mucho”. También considera relevante la manera cómo el director se comunica con la orquesta. “Yo creo que esa es la parte esencial porque hay un trabajo con seres humanos, entonces eso es lo más difícil, cómo expresamos nuestras ideas de una forma humana y sin ofender a nadie”, expresó.

Para ella, el director de orquesta debe reunir las características de un líder porque es necesario que conozca al grupo con el que está trabajando, “no solo musicalmente sino sobre todo desde el punto de vista humano, y tiene que hacer sonar la orquesta mejor que como la recibió”.

Último peldaño

Tras dirigir la pieza de Ginastera, el contrabajista Alexis Parra fue uno de los alumnos de la mención Instrumento y Dirección Orquestal, que aprobó su examen, que para él significó “el último peldaño de un largo proceso arduo y duro, con la profesora Alejandra Urrutia que es una tremenda directora. A ella le agradecemos su tiempo y disposición para este trabajo”.

“Estoy muy satisfecho y agradecido también de mis compañeros de la orquesta que siempre me apoyaron para llevar a cabo este proyecto porque, más que un ramo, Dirección Orquestal es un proyecto”, recalcó Alexis Parra, a quien le gusta esta opción para desempeñarse profesionalmente. “En Chile estamos en un proceso de crecimiento del movimiento de orquesta y nosotros somos una base para poder trabajar con esas mismas orquestas que se están formando”, enfatizó.

Igual de satisfecha y contenta se declaró la violista Amapola Mariángel. “Siento que el trabajo de este semestre y de estos dos años dio fruto en este momento en que pude aplicar todo lo que aprendí de la profesora Alejandra y de otros profesores”, dijo y comentó que también gustaría seguir la carrera de dirección.