Mirta Bustamante dejó una imborrable huella musical


 

Autoridades, estudiantes y comunidad universitaria lamentan la partida de quien fue artífice de las manifestaciones musicales de la institución.

Académica y gestora cultural, artífice de todas las manifestaciones musicales de la Universidad de Talca y pionera en acercar la música clásica a todos los sectores de la sociedad. Mirta Bustamante dejó una huella imborrable y su gran hazaña fue que muchos niños y niñas del Maule crecieran con un violín, una flauta, un contrabajo o con una voz prodigiosa. 

Fruto de su espíritu visionario y formidable perseverancia, Bustamante heredó al país una legión de directores de orquesta, directores de coro y músicos que derrochan talento en importantes escenarios del mundo. 

La semana pasada la maestra dejó el plano terrenal y con ello un profundo vacío en la comunidad universitaria. 

“Mirta Bustamante siempre fue una mujer con fortaleza de espíritu y de gran dulzura. Su entrega profesional caminó por el sendero de la excelencia. Concebía la música como un elemento de formación, de entrega de conocimientos, a través de los primeros elencos que dieron vida a la música en la Universidad”, expresó el rector Álvaro Rojas, quien aseguró que “nosotros ahora tenemos la responsabilidad de saber cuidar y acrecentar su maravilloso legado”. 

Una vida con la Universidad 

Mirta Bustamante fue Pedagoga Musical, graduada en Educación Ritmo-Auditiva, Solfeo y Armonía en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Posteriormente, se especializó en dirección coral con destacados maestros chilenos y extranjeros. 

La historia de la maestra con la Universidad de Talca se remonta al año 1981, cuando se integró como docente de la carrera de Pedagogía en Educación musical. En ese mismo tiempo fundó el Coro Universitario que dirigió por 20 años. 

Desde la nada, Bustamante logró generar un público cautivo por la música clásica. Las primeras presentaciones en la Iglesia San Francisco y en la Iglesia Catedral maravillaron a los ciudadanos de la región, quienes siempre expresaban adjetivos de admiración al culminar cada presentación. 

En 1991 creó el Coro de Niños, en un principio con los hijos de los funcionarios de la Institución para conmemorar la Navidad. El elenco infantil generó tanto revuelo que se constituyó formalmente. 

Siempre bajo el alero de la Universidad de Talca, en 1994 creó el Conservatorio de Música, entidad dedicada a la formación de intérpretes en diversas especialidades instrumentales; hoy cuenta con una Orquesta Juvenil y una Orquesta Infantil.

Todas las agrupaciones que creó gozaron de gran prestigio nacional por su gestión de promoción artística. 

En el 2004 fue directora fundadora de la Carrera de Interpretación y Docencia Musical, con sus menciones: Canto y Dirección Coral e Instrumento y Dirección Orquestal. 

Reconocimientos 

En 1994, la Gobernación de Talca la distinguió con la “Orden al Mérito Victoria” como gestora cultural, en reconocimiento a su prolífica labor de difusión de la música. En 2003 le fue entregada la “Medalla de la Música”, otorgada por el Consejo Chileno de la Música - UNESCO, en la categoría ‘Dirección Coral’. En el 2010 fue condecorada como “Patrimonio Vivo” por parte del Consejo de la Cultura del Maule. 

El 23 de abril de este año, en el Aula Magna del Espacio Bicentenario, la maestra Bustamante recibió el reconocimiento de la Institución a la que dedicó más de 36 años. El homenaje musical estuvo a cargo del Coro de Niños, Coro Universidad de Talca, UTALCA Ensamble, Orquesta del Conservatorio y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Talca. El rector Álvaro Rojas le entregó una medalla como muestra de su valioso aporte por el crecimiento cultural que le brindó a la Institución. 

Marcela Albornoz, directora de Extensión Cultural-Artística: “Una destacada mujer que hizo de su vida una composición musical; dulce y rigurosa, noble y exigente y en esta definición enseñó y formó a miles de jóvenes. Como un libro que en las páginas de la vida nos entrega el conocimiento, nos preparó en cultivar la esencia de apreciar el arte de la música”.

María Cecilia Sepúlveda, directora del Coro de Niños: “Cuando llegó a la Universidad encontró tres violines y tres chelos que para donde iba ella los trasladaba. Ella siempre quiso hacer algo con eso en esta ciudad. Fue una mujer visionaria porque encontró un gran potencial para explotar. Es mi gran hermana y recibo con humildad el legado que me dejó con el Coro de Niños, en donde trabajamos mancomunadamente desde su nacimiento”. 

Pedro Vega, jefe de Logística y Vinculación con el Medio de la Escuela de Música: “Ella siempre pensó que nosotros no debíamos ser espectadores de la gente que venía de afuera, sino protagonistas para que la región y la ciudad crearan sus propios elencos. Nos enseñó que todas las cosas se logran con perseverancia y dedicación”. 

Valentina Díaz, alumna: “La música es parte fundamental de mi vida gracias a la maestra Mirta. Ahora nosotros tenemos que transmitir la semilla para mantener el legado en las futuras generaciones”.